Por sí
misma, la palabra "control" parece negativa. Significa restricciones,
limitantes o revisiones. Ello denota claramente una libertad restringida para
la acción-idea que muchas personas, en especial en ciertas culturas, consideran
desagradable. Es cierto que dentro del contexto de las organizaciones, el
control implica la regulación de actividades y conductas. Controlar, en el
contexto organizacional, significa ajustarse o estar en conformidad con las
especificaciones o los objetivos. Entonces, en ese sentido, las responsabilidades
que tienen los administradores en cuanto al control buscarían restringir la libertad
de alguien. Un administrador no puede controlar sin aplicar restricciones. Sin
embargo, ya sea esto bueno o malo para el individuo o grupo a los que se controla,
el individuo que determina la cantidad y el tipo de control, o la organización en
su conjunto, dependen de las consecuencias del control, cuyas perspectivas
están en consideración.
Es
inevitable que en las organizaciones haya cierto grado de control. La esencia
de las organizaciones consiste en que los individuos renuncian a su independencia
absoluta, de manera que sea posible alcanzar metas y objetivos comunes. Como
mencionó un experto en organizaciones, "una función importante del controles
-establecer la coordinación y el orden de los intereses diversos y de las conductas
potencialmente diversas de los miembros." Así, el control es una
característica fundamental de la actividad organizada. No obstante, los
administradores siempre deben tener en
mente que el control es uno de los medios para alcanzar una meta en sí mismo
(como lo ejemplifica la sección "Un reto para el administrador: El filete
correcto”)
La
función administrativa del control se encuentra en el extremo de la cadena de
las otras funciones importantes: planeación, organización y liderazgo. (De hecho,
es esa la razón de que el capítulo sobre el control casi siempre viene al final
de la mayoría de libros de administración.) Si aquellas funciones antecedentes
se realizan bien, será mucho más fácil obtener respuestas positivas a los
controles. A la inversa, si hay problemas significativos en la planeación, la
organización y el liderazgo, es probable que casi ninguna cantidad de la
atención que se ponga al control.